Fue el domingo en la tarde en el fraccionamiento Nuevo Veracruz; el Nuevo Veracruz del magnate Carlos Slim: atracada el área de joyería de la tienda departamental Sears.
Igual, igualito, como en el anterior asalto en la sucursal del centro de la ciudad jarocha.
Por cierto, son varios ya, ya, ya, los asaltos a Sears.
Casi casi como si fueran los preferidos de los malandros.
Incluso, se registró un tiroteo en el Sears del Nuevo Veracruz.
Ningún herido, por fortuna.
Pero la psicosis.
El miedo.
“El miedo al miedo”.
La tensión.
El riesgo de la muerte.
La vida cotidiana, revuelta y confundida.
Más, por ejemplo, con las protestas crecientes en Poza Rica por el asesinato, y por elementos policiacos, de la doctora Bertha Burciaga.
Y los tres muertitos en el Santuario de la Santita Muerte, en Acayucan: Luis Zúñiga, 33 años de edad; Rigoberto N. y una mujer ejecutada, Josslyn Molina. 27 años de edad.
Un feminicidio más.
Además, en Poza Rica, en el poblado Totolapa, ejecutado un comerciante ayer, dominguito.
La vida en el “Veracruz de moda”, a la orilla del precipicio.

