Gran show en la Cámara de Diputados.
Las partes, señalándose de narco/políticos.
Presuntos pactos de los políticos con los malandros.
Todos, declarándose “ángeles de la pureza”.
En un lado, MORENA, PT y PVEM.
Y en el otro lado del ring, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.
En el epicentro, el ex gobernador de Morena, Rubén Rocha y nueve políticos más de Sinaloa, acusados de narcos por Estados Unidos.
Tráfico de droga al país vecino y posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.
Y en el otro lado, la gobernadora de Chihuahua, panista, por la intromisión de agentes de la CIA en el estado fronterizo.
Incluso, hasta la hija del senador de Morena, Enrique Inzunza (también señalado de alianzas con el narco) en el palenque público exhibida por estar en la nómina de la bancada de Morena y como asesora, ni más ni menos.
El nepotismo, pues, en su más alta dimensión estelar.
Con todo y el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en contra del nepotismo cuando, caray, el presidente Benito Juárez García otorgó cargos públicos a tres yernos.
Todos, viviendo en Palacio Nacional.
De paso, “cortándose las venas” los señores legisladores por la soberanía nacional.
(Bien dice el filósofo del barrio, “de lengua… me como un taco”.
Por ejemplo, lengua de vaca tan sabrosa).
Así legislan los señores y las señoras.
Así ejercen el poder.
Así gobiernan.
Mientras, seis de cada diez mexicanos en la miseria, la pobreza y la jodidez.
El desempleo, el subempleo y los salarios pichurrientos.
Cuarenta millones de mexicanos en Estados Unidos como migrantes.
Y la mayoría, sin papeles.
Veracruz, aportando su cuota migrante con un millón de paisanos.
Un número creciente deportado en la segunda era Donald Trump.
Los legisladores, “haciendo patria”.
¡Hosanna, hosanna!
La fama de narcopolíticos…

