El actor y director, Diego Luna, presentó en Cannes el filme cinematográfico, “Ceniza en la boca”.
La historia de unos migrantes de México a España buscando a su señora madre.
Y Diego Luna platicó con “El País”.
Uno: “No escucho los mensajes de odio”.
Dos: “No pierdo el tiempo”.
Tres: “Me ocupo de las personas de mente abierta”.
Cuatro: “Hay personas que me entristecen en su trato con los demás”.
Cinco: “Vivimos tiempos difíciles en México. Compartimos frontera con Estados Unidos”.
De 46 años de edad, nacido en Toluca, Diego Luna, igual, igualito como su amigo, mejor dicho, su hermano, Gael García Bernal, mirando lejos.
Desde México para el mundo diría el viejito del barrio.
Empujando la carreta y en un medio tan competitivo.
Antes, la actriz Salma Hayek con su compañía cinematográfica filmando películas con grandes actores internacionales.
La actriz Ana de la Reguera, otra jarocha, con su empresa cinematográfica; entre otros filmes, Ana.
La actriz Adriana Fonseca, otra jarocha, incursionando en Los Angeles, allí donde Salma Hayek iniciara su periplo mundial.
Diego Luna, “en los cuernos de la luna”.

