El INE, Instituto Nacional Electoral, aprobó dos nuevos partidos políticos en México: Somos México, propiedad de un exlíder nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, y Construyendo Sociedades de Paz (Paz), propiedad del ex líder del Partido Encuentro Social, Hugo Éric Flores, y actual diputado por el partido MORENA.
Ahora, a recibir las prerrogativas.
Recursos públicos fresquecitos.
Tiempos en la radio y la televisión.
Y candidatos a puestos de elección popular en las próximas elecciones.
En puerta, el año entrante, comicios en diecisiete estados del país para elegir gobernadores.
En Estados Unidos, únicamente hay dos partidos políticos.
En Venezuela, 50 partidos.
El PRI, uno de los partidos políticos más viejos del mundo, compitiendo con un partido político de Vietnam.
Muchos partidos políticos en México debut y despedida.
Las elecciones, la gran prueba de fuego para demostrar, con votos ganados en las urnas, la aceptación popular.
Por desventura social, los partidos con la fama pública de “ordeñar la vaca suiza” y “meter las manos (y hasta los pies) al cajón”.
Felices, todos, con la llamada democracia electoral.
En tanto, la democracia económica y social en la lona.
Seis de cada diez mexicanos en la miseria, la pobreza y la jodidez.
El desempleo y el subempleo.
Los salarios pichurrientos.
Y la migración, sobre todo, a Estados Unidos, Canadá y Europa.
La inevitable necesidad de huir del país ante el fracaso de la política económica, incapaz de animar la creación y recreación de empleos dignos para la mayoría poblacional.
Empleos dignos y seguros y con salarios con justicia laboral.
¡Hosanna, hosanna, dos nuevos partidos políticos en México!

