La periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez fue asesinada el 2 de junio y al momento van ya, ya, ya, ocho detenidos. Los ocho están en prisión preventiva de acuerdo con el dictamen del juez.
El secretario de Seguridad Pública nacional, Omar García Harfuch, lo ha anunciado: hay más culpables y todos serán detenidos.
La Fiscalía General de Veracruz también lo ha enunciado: seguirá investigando… Pero ¿y los asesinos intelectuales?
Unos, ya se sabe, son los homicidas físicos, aquellos cumpliendo en la orden, en el caso de Roxana, cuatro policías de Ixhuatlán del Sureste están involucrados.
Parte de los polis en Veracruz con malas amistades, quizá, quizá, quizá, la necesidad de ganar unos centavitos más para llevar la despensa a casa.
¡Hosanna, hosanna, por los ocho detenidos!
Pero el expediente siempre estará incompleto si los asesinos intelectuales quedan y siguen libres.
En todo caso, los asesinos físicos empleados de los jefes máximos.
Por ejemplo, ¿sabía el comandante en jefe, el inspector de Policía, de las tropelías de los polis?
Por ejemplo, ¿el jefe y/o los jefes máximos de los sicarios?

