Maravillosa secuencia de la fotoperiodista Yerania Rolón.
El retrato puntilloso de un político en la soledad del poder público.
El presidente municipal de Ixhuatlán, Raúl González Martínez.
De hecho y derecho, derrotado.
Más cuando camina mirando el piso.
La forma de caminar.
La forma de moverse.
La forma de mirar.
Triste.
Incluso, humillado.
La cara inclinada.
Agachada.
Los ojos en el piso.
La mano de una mujer en su hombro izquierdo como dando aliento.
Un hombre, un político, sin mirarse a sí mismo.
Los ojos cerrados.
La frente con arrugas como surcos en la parcela abriéndose paso.
Acusado por la fiscalía general de Veracruz de la autoría intelectual del secuestro, desaparición y asesinato de la periodista Roxana Berenice Guzmán, a quien Nahle llama “La señora de Nanchital”.
Entonces, el alcalde de Ixhuatlán del Sureste compareciendo en el Poder Legislativo, en Xalapa y proclamando su verdad: “Nunca crucé palabras ni tuve relación con Roxana. Me han llamado asesino y autor intelectual sin tener todavía un proceso penal”.
Roxana dejó dos hijos, en la orfandad.
La familia, en el más duro y rudo sufrimiento y el alcalde… en un camino lleno de espinas y cardos, derecho, derechito, parece, al Gólgota.
A su Gólgota.
Enfrentando a la fiscalía general.
La soledad del pinche poder político.








