El góber Agustín Silvestre Acosta Lagunes lo decía así: “Ni modo, la violencia es inevitable”.
El CDE del PAN en Veracruz lo expresa así: “La violencia… imparable”.
Y se documenta en los siguientes hechos:
Uno: 447 homicidios dolosos en el primer semestre del año.
Dos: Casi siete mil desaparecidos; es decir, siete mil familias en la angustia, el temor y el miedo.
Tres: 647 (seiscientas cuarenta y siete) fosas clandestinas.
Cuatro: Seis de cada diez habitantes de Veracruz se sienten y creen inseguros cada día y cada noche; incluso, en Coatzacoalcos, el 75 (setenta y cinco) por ciento de la población vive con miedo “y miedo al miedo” en cada nuevo amanecer y anochecer.
Así Veracruz en la era Nahle, luego de un año y nueve meses de ejercicio del poder de las tribus políticas de MORENA.
Los obradoristas en Veracruz, pues.
Los hechos.
Simplemente, los hechos.
Claro, al CDE del PAN le faltó precisar el número de feminicidios y los más de mil niños huérfanos de madre, el número de políticos y líderes sociales y partidistas asesinados y el número de trabajadores de la información secuestrados, desaparecidos y ejecutados.

