“Ahogado el niño”… Luego de tantos daños neurálgicos en los menores, ajá… Cuando los niños pasan siete horas, o más, con el celular en las neuronas, el corazón, el hígado… Y cuando los niños han descubierto mundos maravillosos donde tienen el celular a un lado de la mesa en el comedor y a la hora de la comida… Prohibido, ajá, el uso de celulares en los menores; por lo pronto, en las escuelas primarias y secundarias.
La novedad sexenal, digamos.
Incluso, hasta revisar a los menores a la hora de entrada a la escuela por si llevan escondido el celular.
Vaya, claro, a saberse, los menores con el celular en las tardes y noches, hasta con la anuencia de los padres.
Primero, el veto a los celulares en menores fue en Europa, después, las demandas contra las empresas telefónicas para asumir daños neurológicos, ahora, en México.
Nunca en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador lo advirtieron, pero en la era Sheinbaum, manotazo sicológico a los menores.
Desde hoy, los niños en México, en la infelicidad.
Primero, los dejaron y se habituaron, ahora, con manotazo les quitan el privilegio, primero, de comunicarse entre ellos; segundo, de descubrir nuevos mundos y nuevas vidas; tercero, de informarse unos a otros de planetas existentes.
Si los menores votaran, MORENA perdería todas las elecciones…
Ni duda hay…

