En Estados Unidos, un tiempo económico igual, igualito, peor quizá, a la Gran Depresión.
Quebradas… montón de empresas donde tenían a migrantes como trabajadores.
Incluso, en la ruina.
La feroz persecución de la Casa Blanca contra los migrantes ha pegado duro y rudo en la iniciativa privada.
Simplemente, ha quedado sin trabajadores.
Tremendo caos laboral.
Los mayores daños en las industrias de la construcción.
La producción de alimentos.
Restaurantes.
Y servicios sanitarios.
Tan sólo en la producción de alimentos, el 43 por ciento de los empleados eran, o son, migrantes.
Y los migrantes encerrados en sus casas por miedo y temor y terror a una detención.
Y por añadidura, a una deportación.
Incluso, los pequeños y medianos empresarios cabildean en Washington un cambio de actitud presidencial.
Están hablando con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Y con los congresistas federales.
Y hasta tocando puertas en la Casa Blanca.
Más porque la mayoría votaron por Donald Trump para presidente de la república.
Número insólito de constructores con la edificación de casas parada.
Por lo pronto, y además de la quiebra empresarial, los altos precios en los productos básicos a los consumidores.
El periódico “El País” y Puente News iniciando una serie de reportajes para precisar el caos laboral.
Y en víspera de las elecciones intermedias de legisladores federales.
