Los dos meses y medio feroces y turbulentos del chapopote en el Golfo de México arrojan el siguiente resultado:
22 tortugas marinas muertas.
Cuatro delfines.
Dos pelícanos.
Un manatí.
Y montón de peces (alcalorpolítico).
Pero dos meses y medio después…Y cuando nunca apareció aquel famoso Buque Fantasma que arrojara, ajá, los hidrocarburos en el Golfo de México…
Y la autoridad anunciara que el mar estaba limpio, limpiecito…
Todavía el chapopote sigue nadando en el mar.
Así lo proclama la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México.
Gran autoridad ambiental.
Afectadas, 81 playas en Veracruz.
Tabasco.
Y Tamaulipas.
Todo, y todos, encubriendo a PEMEX con su derrame y aceptado de manera oficial después de tantos dimes y diretes.
Número incalculable de familias de pescadores, a la deriva económica y social.
Incluso, los posibles daños en los mangles y arrecifes.
Y que todavía falta explorar y cuantificar.
Afectados, 168 (ciento sesenta y ocho) kilómetros de litorales en el Golfo de México.
El chapopote fragmentando y confrontado a la población civil y a la máxima, máxima, máxima autoridad.
Incluso, la autoridad tratando a los pescadores como los peores delincuentes.
Luego, ni hablar, anunciando apoyo económico.

