En el estado de Veracruz, “la muerte tiene permiso”.
Mejor dicho, la muerte “está de moda”.
Unos casitos: En Nogales, apareció el cadáver de una mujer en un lote baldío.
En Úrsulo Galván trío de sicarios secuestró a un menor.
En San Rafael, localizado el cadáver de Luis Armando, quien estaba declarado desaparecido.
En Córdoba, una mujer atropellada y muerta por un cafre del volante.
En Nogales, un hombre fue asesinado.
En Medellín, Flavio Torres lleva cuatro meses desaparecido.
Los guinda y marrón dirán (claro) que en Veracruz viven más de ocho millones de habitantes, por tanto, el riesgo es mayor.
Digamos, la vida como es: vida y muerte, alegría y tristeza, vacas gordas y vacas flacas, días buenos y días malos.
Entonces, ni hablar, y “si aquí nos tocó vivir”, “arriba y adelante” como afirmaba Luis Echeverría Álvarez.
Y a comenzar cada día llenos, atiborrados, de esperanzas.

