Mal fario en Veracruz; ahora, mortandad de peces en Pánuco

Pésimo karma en los cuatro puntos cardinales del estado
Siete días de muerte masiva de especies

La mala vibra galopando de norte a sur y de este a oeste del territorio jarocho.

Por ejemplo: además del chapopote… Y el sargazo, en Pánuco, en el estero El Camalote, mortandad de peces en los últimos tres días.

En Cazones, una tortuguita marina muerta a la orilla de la playa del Golfo de México.

De paso, en Coatzacoalcos, un cadáver flotando en el mar y frente al Malecón, a la vista de todos.

En Boca del Río, más sargazo.

En Xalapa, catorce perritos envenenados.

En Coatepec, sustancias químicas causando estragos en la siembra de papa.

Y para hacer, ajá, menos dura y ruda la vida, el aumento de un pesito a la tortilla y la que llegará a treinta pesos el kilo.

A estas alturas, “ni una limpia” con los brujos mayores de Catemaco podría cambiar el destino negro, oscuro y grisáceo de Veracruz. 

Y aun cuando resulta innecesario escribir que “nadie habla mal de Veracruz”, los hechos son los hechos.

Y los hechos ahí están.

Inalterables. 

Mal fario:

Primero, la fiesta de las balas.

Después, los feminicidios.

Luego, los desaparecidos.

Entonces, las inundaciones en el norte de Veracruz.

Y el asesinato de la profe jubilada y taxista de Álamo encañonada por diez sicarios encapuchados con su R 15, arrodillada y acuñando frase célebre, inmortal: “Compañeros taxistas, paguen el derecho de piso o terminarán como yo”. 

Quizá, quizá, quizá, la vida jarocha pudiera cambiar entrando de rodillas a la Basílica con las manos en alto mirando al cielo con los ojos en viaje esotérico.

Es decir, encomendándose a Dios, Yahvé, Mahoma, Buda, etecé, etecé. 

 

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