En Estados Unidos, los soldados luchando “en nombre de Jesucristo” según el secretario de la Defensa, los niños y adolescentes, entre los peores delincuentes del mundo.
A la fecha, detenidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, 6200 (seis mil doscientos) menores.
Y deportados, 3600 (tres mil seiscientos).
El reporte es oficial. Lo documenta the Marshall Project. Publicado en El País con la firma de la periodista Sara González.
En el mes de enero de este año, (un año después de Donald Trump en la Casa Blanca), el mes más duro y rudo.
Siniestro.
Sórdido.
Detenidos 226 … en un solo día.
En contraparte, en el tiempo presidencial de Biden, los menores detenidos en un día llegaron a 24 (veinticuatro).
Peor:
Uno. Los menores detenidos y encarcelados.
Dos. Los menores separados de sus padres.
Tres. Los menores listos para ser deportados y sin sus padres.
Cuatro. Los menores hacinados. Amontonados, como animalitos.
Cinco. Con todo y el sermón del Papa León XIV a Donald Trump, la policía migratoria hasta premiando con trescientos dólares a los norteamericanos por cada migrante, incluidos niños, detenidos y entregados a la autoridad.
Más los niños y adolescentes (además de jóvenes, ancianos, mujeres y hombres) bombardeados por Estados Unidos e Israel en contra de la Franja de Gaza.
La Franja de Gaza donde el yerno de Trump planea construir consorcio inmobiliario.
Además, los menores bombardeados por la Rusia de Vladimir Putin en Ucrania.
Más los menores bombardeados en Irán por EU e Israel.
La vida dura y ruda de siempre.
En todos los tiempos de la historia y de la humanidad.
Con todo, “aquí nos tocó… qué le vamos a hacer” (Carlos Fuentes Macías).



