Ella era la única hispana en el gabinete del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Pero en el ejercicio del poder (el poder en la nación más poderosa de la tierra), la entonces secretaria de Trabajo, Lori Chávez DeRemer tuvo los siguientes resbalones:
Uno: Romance intenso con un subalterno.
Dos: Solía beber en horas de oficina.
Tres: Hacía viajes personales en un avión del gobierno estadunidense.
Cuatro:
Cometió ene número de abusos del poder.
Y cinco:
La investigan por fraude…
Lo decía Eufemio Zapata, el hermano mayor de Emiliano, el Caudillo del Sur:
La silla del palacio está embrujada.
A todos enloquece.
Y hasta los hace levitar.
Ni hablar, la pasión amorosa por un empleado.
El corazón alborotado.
Y el alcohol.
Según versiones… que ella solita renunció.
Otra versión… que fue despedida.
Al momento, despedidos por la Casa Blanca la Fiscal General que porque le faltó enjundia para defender a Trump en el caso del magnate Jeffrey Epstein con su Isla de Pederastia.
Y despedido el secretario de Seguridad Nacional.
Entre otros.
En la ex secretaria de Trabajo pudo más el sexo y el licor que el servicio público y el trono imperial y faraónico.

