El 18 de abril, el deslinde diplomático de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador: Sheinbaum viajará a Barcelona.
En España convivirá, entre otros, con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro.
Asistirán a una reunión de líderes progresistas.
No es visita de Estado.
Pero ahí estará y se reunirá con el presidente español y en una de esas, hasta un cafecito, sin canillita, con los Reyes.
Indicativo, luego del rafagueo de López Obrador y asesorado por su esposa en contra de España: que debían pedir perdón a México por Hernán Cortés y sus soldados.
Ahora, incluso, Sheinbaum invitó a los reyes a la inauguración del Mundial de Fútbol en México en el mes de junio.
Tiempo cuando los pelotazos alcanzarán la plenitud en México, Estados Unidos y Canadá.
Antes, el rey de España, en efecto, en una exposición arqueológica de México en la Madre Patria, pidió perdón.
Y el flirteo político y diplomático comenzó entre las partes.
El18 de abril, sabadito (por cierto, día de San Perfecto), Sheinbaum en Barcelona.
Allí donde durante tantos años vivió el escritor Gabriel García Márquez y vive ahora el escritor Martín Caparrós.
El presidente Lázaro Cárdenas del Río se tardó dos años para deslindarse del jefe máximo, Plutarco Elías Calles y lo exilió a Los Ángeles.



