Ahora, en Sinaloa van por los hijos del góber precioso de MORENA con licencia, Rubén Rocha Moya.
Acusado por Estados Unidos, junto con nueve políticos y funcionarios públicos, de narcotráfico y posesión de armas.
Los hijos del góber precioso, favorecidos por el padre con obra pública.
Y por dedazo.
Nomás porque son mis hijos.
Lo mismito, por ejemplo, aplicado por el dictador Porfirio Díaz Mori ordenando a los gobernadores del país otorgaran obra pública a su hijito Porfirito.
Lo mismito que Plutarco Elías Calles nombrando Ministro Sin Cartera a uno de sus hijos y para los negocitos.
Rubén Rocha, el góber precioso de Morena.
En la mira, siete empresas de los hijos.
En el tiempo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum cacarea y cacarea su oposición al Nepotismo.
Todo, por la amistad de Rubén Rocha con Andrés Manuel López Obrador, el ex.
Los amigos abusivos, digamos, ajá.
En el tiempo de la Santa Inquisición Política, también rastrea al ex jefe de la Policía de Investigaciones de la fiscalía general, Marco Antonio Almanza.
Y al exsubdirector y ex comandante de la Policía Estatal.
Y al senador de MORENA, Enrique Inzunza, con ocho familiares en la nómina estatal.
Nepotismo puro.
En el más alto decibel de “la purificación moral y la honestidad valiente”.
¡Vaya gobierno guinda y marrón en Sinaloa!
Por eso, la oposición clama a la presidenta: “Entregue ya a Rubén Rocha”.
Todo, nomás porque Estados Unidos acusó la narco política en Sinaloa y que en México MORENA lo había negado.

