Joaquín Guzmán Loera, el famoso “Chapo” está triste.
Condenado en Estados Unidos a cadena perpetua, el jefe narco más famoso del mundo y en el mundo está triste.
Y vive el peor infierno.
Por ejemplo, le ha dado por escribir trece cartitas al juez.
Le dice, entre otras cositas, según publica “El País”:
Vivo en un encierro injusto.
En condiciones inhumanas.
No puedo hablar con mi familia.
No bebo agua limpia.
No respiro aire limpio.
Respiro un aire seco.
Me duele la garganta.
Me duele la nariz.
Me duelen los oídos.
Me duele la cabeza.
Preso desde el 17 de julio del año 2019, “El Chapo” sueña y espera un final feliz.
Más porque está consciente de que nunca será liberado.
Más cuando AMLO, el ex, dejó la presidencia de la república.
Y más cuando en gira presidencial en Sinaloa, AMLO, el ex, saludó en público a su señora madre alentando la esperanza de su intervención en EU para un mejor trato.
Incluso, hasta soñando con ser repatriado o deportado a México.

