En San Luis Potosí, la prensa vive horas duras y rudas.
Por ejemplo, dos reporteras fueron encarceladas.
Luego, liberadas.
Pero el manotazo ya estaba.
La senadora del PV, Ruth González Silva, demandó a las dos periodistas.
Por el fotomontaje de su foto al lado del ex góber precioso de Sinaloa, Rubén Rocha, acusado con nueve políticos y funcionarios públicos por Estados Unidos y de narcotráfico.
Y la senadora se indignó.
Y las demandó.
Más ahora cuando en el trascendido potosino la versión de que ella aspira a ocupar la silla embrujada del palacio de San Luis Potosí cuando su esposo, el góber Ricardo Gallardo Cardona, termine el periodo constitucional.
El año entrante.
2027.
Más todavía: en San Luis Potosí más reporteros están en la mira.
Más aún luego de modificaciones al Código Penal para proceder, si necesario es, en contra de la prensa, digamos, crítica.
Los dos, el góber y su pareja, la senadora, militantes del Partido Verde, el partido afiliado y replegado a Morena.
MORENA, donde la jefa máxima, Claudia Sheinbaum Pardo, se ha expresado y con firmeza contra el nepotismo.
Caso de Guerrero, donde el padre de la gobernadora en turno, Félix Salgado Macedonio, quiere la silla embrujada del palacio.
Y en Zacatecas, donde un hermano del diputado mítico, Ricardo Monreal Avila, también quiere la silla cuando la silla hoy, hoy, hoy, está ocupada por otro hermano.

