Karim Khan era Fiscal Jefe del Tribunal Penal Internacional.
Se encargaba de una lucha sistemática contra el genocidio.
Y los crímenes de guerra.
Pero, todo indica, cayó en un comportamiento sexual inapropiado.
Con una asistente.
La debilidad corpórea.
Durante un año la anduvo acosando para relaciones íntimas.
La toqueteaba.
La invitó de vacaciones.
Y ni hablar, fue suspendido.
Y cesado para ser investigado.
Su destino… en manos de los 125 (ciento veinticinco) Estados miembros del Estatuto de Roma.
Karim Khan niega todas las acusaciones.
Se trata, dijo, de una campaña de desprestigio en su contra.
Desprestigio sexual.
Y social.
Y moral.
Y ético.
Por lo pronto, a investigación.
Amplio reportaje en El País.

