En MORENA, el banderazo de salida inicia hoy.
En medio del Mundial de Fútbol.
Listo el carril para el registro de los aspirantes y suspirantes a la candidatura a gobernador en diecisiete entidades federativas.
Por lo pronto, más de cincuenta Morenistas atrás de la nominación.
Incluso, hasta la tolerancia al Partido Verde, donde el gobernador en turno pretende imponer a su esposita, senadora de la República, como candidata.
Con todo y el discurso sistemático de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo contra el nepotismo.
Uno de los jinetes del Apocalipsis.
Uno de los males de la caja de Pandora.
Uno de los Siete Círculos del Infierno.
Entre familias intercambiarse los cargos públicos.
Digamos, como si la gubernatura (en el caso) fuera una hacienda porfirista.
A tono, digamos, como aquel presidente municipal priista de Veracruz exclamando con orgullo: “Dejé de ser alcalde y dejé de ser pobre”.
Desde hoy, el registro.
Incluso, aplicando la Comisión de Verificación del INE, Instituto Nacional Electoral, para evitar “escándalos de corrupción”.
Tipo, por ejemplo, del góber obradorista de Sinaloa.
Acusado, con nueve funcionarios y políticos más de narcotráfico.
Y por el Estados Unidos del presidente Donald Trump.
Es más, “y digan lo que digan”, “les guste o no les guste”, dos funcionarios de Sinaloa ya se entregaron a la justicia norteamericana.
MORENA, entonces, endureciendo los candados electorales.
Que no más pillos y ladrones en Morena y en el ejercicio del poder.
¡Ay, aquella presidenta municipal inventándose un secuestro y solicitando pago millonario de recompensa!
Ni más ni menos, cuarenta milloncitos de pesos.
Y eso que según AMLO, el ex, los Morenistas “no somos iguales”.

