Se llama Rubén Rocha Moya.
Fue catedrático universitario.
Legislador.
Coordinador de MORENA en Sinaloa.
Y camino a la gubernatura.
Y con la bendición suprema de Andrés Manuel López Obrador, el ex.
Y Estados Unidos lo acusa y exhibe y señala de ligas con el Cartel de Sinaloa.
Digamos, como en el siglo pasado con el góber preciosos del PRI, Mario Villanueva, a las órdenes de un cártel de la delincuencia organizada.
Y eso, dijera aquel, “que no somos iguales” en Morena al priismo ni al panismo.
Peor tantito: EU acusó a nueve funcionarios estatales más.
Y los nueve empleados, subalternos, trabajadores de Rubén Rocha Moya.
Es decir, tal cual, casi casi los jefes máximos de Morena en el gobierno de Sinaloa en la mira norteamericana.
Enviando droga a EU.
Pero, bueno, desde hace ratito, el góber precioso de Sinaloa, el gran Morenaco, exhibido en el palenque.
Y por el mismo delito.
Claro, nunca, jamás, es ni será igual la acusación de un partido político de México que “el dedo índice” de EU “en la llaga purulenta”.
El góber, asociado, aliado, socio y cómplice de “Los Chapitos”.
Los hijos de Joaquín Guzmán Loera.
Condenado en EU a cadena perpetua.
Y cuando, caray, la actriz Kate del Castillo preparaba un filme cinematográfico sobre su vida.
Indicativo: Estados Unidos está jalando la cobija, ya, ya, ya, a los políticos mexicanos ligados a la delincuencia organizada.
El nuevo operativo del presidente Donald Trump.
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