Hoy, en un tribunal de Nueva York, comienza el juicio penal a políticos de México acusados por Estados Unidos (Donald Trump) de narcotráfico y de recibir sobornos del Cartel de Sinaloa, de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, condenado a cadena perpetua en el país vecino.
Por lo pronto, el general Gerardo Mérida, secretario de Seguridad Pública con el góber precioso de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, en el palenque penal.
El trascendido de que el general recibía más de cien mil dólares mensuales de los hijos de El Chapo.
Los Chapitos.
El general se entregó por voluntad propia.
La versión de que otro secretario de Estado con Rubén Rocha, el titular de Finanzas, Enrique Díaz Vega, también se entregó.
Por lo pronto, su destino, en la incógnita.
En total, nueve políticos acusados.
Y ni hablar, Estados Unidos descubrió y con lupa, todo indica, lo que aquí en México nadie de MORENA, ni en el tiempo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, miró.
O, en todo caso, quiso mirar.
Y en todo caso, miró pero se hicieron tontos.
A tono con aquella frase obradorista: “Si te cachan… Te echas la culpa y te callas”.
Ya se sabe, “la honestidad valiente y la purificación moral”.
Y con la leyendita aquella de “no somos iguales”… a los priistas y panistas.
De paso, el gran duelo verbal y político y social entre MORENA y el PAN.
El PAN, duro y tupido en contra de Rubén Rocha.
Y MORENA, dura y tupida en contra de la gobernadora panista de Chihuahua.
En el país, seis de cada diez mexicanos en la miseria, la pobreza y la jodidez.
El desempleo, el subempleo, los salarios pichurrientos y la migración, sobre todo, a Estados Unidos.
Otros políticos como Zenyazen Escobar, el diputado federal de Cuitláhuac García Jiménez, “haciendo patria” como boxeador callejero en el Congreso de la Unión.
Y soñaba con gobernar Veracruz…

