La estadística social es infalible: México cada vez, cada vez, cada vez, más viejo.
Indicativo: población más envejecida y cada vez menos niños.
En el año 2034 será el punto de quiebre: entonces, vivirán en el país mayor número de personas mayores de 60 años de edad y habitado por cada vez menos niños y adolescentes menores de 12 años.
Será como el Apocalipsis social: hogares con menos nacimientos.
Hogares más pequeños, un pueblo longevo y, por añadidura, gravísimos problemas en el sistema de salud y de pensiones.
Es decir, en ocho años.
A la vuelta de la esquina.
“La papa caliente” y “la víbora chillando” en el próximo presidente de México.
Y el próximo gobernador (a) de Veracruz.
Y en cada entidad federativa.
Hoy publican en reportaje de El País las periodistas Elisa Villa y Patricia San Juan, el término promedio de hijos de mujeres en las ciudades urbanas es de 1.6.
Pero… en Chiapas, por ejemplo, con una gran carga indígena, el promedio de hijos por mujer es de 2.39.
La esperanza de vida oscila, hoy, hoy, hoy, en los 75 (setenta y cinco) años.
En el caso de las mujeres, 79 (setenta y nueve) años y de los hombres, 72.
La certeza de que las mujeres viven más que los hombres.
El país que viene.
Mejor dicho, ya está.

