La fecha del parteaguas en MORENA ya está definida: 3 de mayo.
El 3 de mayo, cambio de la presidenta Luisa María Alcalde y del segundo, Andrés Manuel López Beltrán.
Una y el otro enfrentados desde tiempo histórico.
Entonces, el manotazo de la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum.
En el trascendido… que la nueva dirigente nacional es y será Ariadna Montiel, la secretaria del Bienestar, quien en su momento se la jugará por Sheinbaum para el palacio federal por encima de Marcelo Ebrard Casaubon.
Desde hace ratito, Sheinbaum ya tiene su primera mensajera en MORENA: es Citlalli Hernández, quien ascendida a la secretaría de la Mujer ahora volvió a MORENA, donde fuera secretaria general, y volvió como titular de la Comisión de Elecciones de cara a la elección de diputados federales del año entrante.
Todavía falta el trascendido del secretario general de MORENA en vez del hijo de AMLO, el ex.
Incluso, en el periódico El País publican en amplio reportaje la posibilidad de que Andy, el hijo de AMLO, se retire un tiempecito de la política.
Luisa María Alcalde designada ya, ya, ya, consejera jurídica de la presidenta de la república.
Por lo pronto, la imagen popular de que MORENA es el nuevo PRI.
El PRI del siglo XXI.
Con todas sus mañas y tropiezos y desvíos.
Incluso, hasta el nepotismo.
Y los cacicazgos fuertes y poderosos en cada región del país.
Poco a poquito, pian pianista, Sheinbaum retomando su lugar en la historia nacional.
Y, claro, por encima y lejos de AMLO.
Y sin romper la relación como, por ejemplo, la rompió el presidente Lázaro Cárdenas del Río con su antecesor, el jefe máximo, Plutarco Elías Calles.
