El palacio del gobierno del Estado en Xalapa, convertido en un búnker: vallas metálicas y policías armados, con el fusil en posición de disparar.
Pero… por más violenta la tormenta social de la vida política… Y por más protestas sociales frente al palacio (por lo regular apenas, apenitas en la escalinata de la Catedral de la iglesia católica y apostólica) … Por más indignación crónica de la gente organizada…
Por más encendidos los Colectivos integrados con padres con hijos y parientes secuestrados (y en sus propias casas) y desaparecidos… Por más caminatas y marchas de los reporteros por el asesinato, en la era Nahle, de tres periodistas y dos más secuestrados y desaparecidos… Por más huelgas de hambre frente al palacio… Por más discursos incendiarios del senador de MORENA, Manuel Huerta Ladrón de Guevara… Nada… Absolutamente nada justifica las vallas en el palacio ordenadas por Nahle para blindar el palacio, su palacio durante seis años con su silla embrujada.
Sabrá el chamán los fantasmas en las neuronas de Nahle para abrigar tanto miedo y temor y sintiendo y creyendo que con las vallas y los policías armado es, será, sería suficiente para apaciguar y frenar y exterminar la ebullición social.
¡Ay, los lecheros ordeñando vacas en Xalapa y arrojando la leche en y/o frente al palacio!
Casi casi como Gustavo Díaz Ordaz con la masacre de Tlatelolco y Luis Echeverría Álvarez con sus porros del 10 de Julio.
Simplemente, las vallas y los policías armados en palacio porque los operadores políticos del gobierno de Veracruz han sido y son incapaces para negociar en los problemas sociales en el palenque.
En la Real Academia de la Lengua Callejera la pregunta es, sería, saber las razones de Nahle para instalar las vallas de protección a su palacio, la oficina gubernamental donde despacha.
Simplemente, ¿a qué tiene Nahle pánico?
Perdidas la esperanza y la fe social
La población recorre a la protesta cuando ha perdido toda esperanza y fe en las tribus políticas, cuando los políticos son incapaces de convencer con argumentos a la población, cuando los políticos venden esperanzas baratas, populacheras y demagógicas, cuando los políticos incumplen acuerdos.
Entonces, la respuesta de Nahle con las vallas y policías tiene significado social.
Simplemente, aniquilar las virtudes y los valores cívicos: la libertad, la dignidad, el diálogo, la negociación, los acuerdos.
Miedo en palacio
¿Quién convenció a la señora Nahle de las vallas y con qué argumentos de peso y con peso?
¿O ella solita se convenció a tono, digamos, con el estilo personal de gobernar y ejercer el poder?
¿Gana Nahle el respeto ciudadano con las vallas y los polis armados y en son de guardia?
¿Nahle quiso blindar el palacio como cercado está el palacio federal ante la CNTE?
Quizá el Señor de los Misterios y de los Secretos haya transmitido a Nahle la versión de un bombardeo al palacio… Y por eso las vallas.
Un político, dice el teórico, ha de inspirar respeto y miedo.
Duro y rudo cuando el político tiene miedo y más ante la insurgencia civil.
Con las vallas pareciera que en Veracruz saltamos de un manicomio de cara al Golfo de México y entramos a un panteón.
El panteón de las virtudes y valores cívicos en la sepultura.
El palacio de Xalapa, una jaula de oro.











