El corte de café en la región de Zongolica ha terminado: buenas lluvias y aumento en el precio del café, pero lamentándose los productores de la falta, escasez, de mano de obra.
Los cortadores siguen migrando de la montaña negra de Zongolica, sobre todo, los jóvenes.
Y migran, claro, por los bajos salarios, unos, a Estados Unidos; pero la mayoría, según parece, al interior del país.
La miseria y la pobreza y la jodidez milenaria, histórica y bíblica los tiene hartos.
Con todo, el productor Mario Zepahua junior lamenta la falta de cortadores.
Los Zepahua, ya se sabe, los grandes pudientes de Zongolica.
La familia, herencia del padre, Mario Zepahua, con la línea de autobuses “Las Adelitas”.
Hasta donde se sabe, si se sabe bien el trascendido, dueños de más de cien autobuses.
Y, claro, también cafetales.
Y, bueno, si los jóvenes percibieran ingresos dignos cortando café… ahí estarían, al frente de la batalla.
Pero si la madre Eva y el padre Adán fueron los primeros migrantes en el relato bíblico, entonces los chicos de Zongolica siguen la tradición.
Migrar… para vivir.
Más cuando el gobierno del Estado ha sido, es, incapaz de animar y reanimar la creación de empleos dignos, estables y pagados con justicia laboral.
Peor, mucho peor, cuando la política agropecuaria ha sido concesionada durante el sexenio estatal que camina al esposo de “La señora de Zacatecas”, un jubilado de PEMEX.
La migración en Zongolica, como en el resto de Veracruz, como una apuesta a la sobrevivencia desde tiempo memorable, citable, histórico y bíblico.

