Todos ellos eran empleados de la ONG Médicos Sin Fronteras y en nombre de Médicos Sin Fronteras, el abuso sexual, el acoso sexual y la explotación sexual.
Todos ellos ofrecían estímulos a las mujeres del centro de África, incluso, menores de edad; todas huyendo de la guerra en Sudán.
Los empleados de la ONG presionando a las mujeres en tres formas.
Una: dinero.
Dos: trabajo.
Y, tres, más ayuda humanitaria.
Por lo pronto, 59 (cincuenta y nueve) denuncias concretas y específicas en contra de igual número de empleados.
Por ahora, despedidos 18 (dieciocho) empleados.
Caray, las tropelías sexuales continúan.
La violencia sexual como el jinete del Apocalipsis número uno en el continente africano.
Refugiadas sudanesas en Chad.
Médicos Sin Fronteras ha respondido del siguiente modo: “Ahí… fallamos”.
Pero al mismo tiempo, refiriendo que proceder en contra de los abusadores depende de las mujeres.
Médicos Sin Fronteras… se deslinda de la acción penal.
Trascendido un nuevo y gran escándalo sexual en el mundo.
Todavía en Estados Unidos, parte de las tribus políticas y empresariales “con el alma en un hilo” por el caso de Effrey Epstein, el pederasta número uno del país vecino y quien condenado en la cárcel prefirió suicidarse.
El amiguito del presidente Donald Trump.
Ahora, la explotación sexual en el continente africano.
Caray, y desde Médicos Sin Fronteras.
Siempre lo escribió Sigmund Freud: “El sexo mueve al mundo”.
Gran reportaje en El País.

