En provincia, como en el estado de Veracruz, por ejemplo, la vida de un periodista está jodida.
Muy jodida.
Salarios pichurrientos de hasta 5 mil pesos mensuales.
Y si bien le va, como a los reporteros de televisión, entre unos 8, 9 mil pesos.
Hay reporteros (sobre todo, de radio) a quienes los patrones, magnates periodísticos, pagan por cada nota transmitid al aire.
En ningún momento, por nota grabada, redactada y entregada en la redacción.
Además, si un trabajador de la información se vuelve incómodo para un político basta y sobra que el político y/o funcionario público solicite al dueño del medio el despido y lo cesan.
Así nomás.
Digamos porque así, tal cual, conviene a los dueños y directores y gerentes de los medios.
El último caso, por ejemplo, de los periodistas Aracely Baizabal y Jorge Faibre en el noticiero de MVS.
Además de los salarios tan jodidos sin las prestaciones económicas, médicas y sociales.
Por eso, entre otros hechos, la necesidad de tener dos trabajos, digamos, para garantizar la despensa semanal en casa para la pareja y los hijos.
Y si en un medio el reportero es despedido, con otro trabajo puede sobrellevar la carga.
Una vela apagándose y otra quedando prendida.
Una puerta cerrándose y otra quedando abierta.
Lo peor sobreviene cuando un reportero, fotógrafo, camarógrafo, editor, es secuestrado.
Desaparecido.
Asesinado.
Y hasta sepultado en fosa clandestina.
Entonces, caray, desde alguna oficina oscura del gobierno en automático lo satanizan y condenan.
Y lo ligan con malas amistades.
Los malandros.
Los jefes narcos.
Indicativo, porque ahora en el segundo sexenio guinda y marrón de Veracruz hasta se burlan y pitorrean de ellos.
Por ejemplo: Roxana Berenice Guzmán denominado “La señora de Nanchital”.
Luis Ángel López Valdés llamado “La persona de Poza Rica”.
Tiempo existió cuando en Veracruz existían 22 facultades de Comunicación.
Una de universidad pública y las otras de universidades privadas.
En tanto, los periódicos más flacos.
Y hasta huesudos.
Menos páginas.
Menos secciones.
Menos noticias.
Y de paso, el reajuste de personal.
Y sin liquidación de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo.


